ICTUS
Rehabilitación de las alteraciones motoras, del equilibrio y de la marcha tras un ACV, para recuperar movilidad y autonomía.

Evaluación y tratamiento de las alteraciones del movimiento
La Fisioterapia Neurológica ayuda a recuperar, mantener o mejorar el movimiento y la capacidad física cuando se han visto afectados por una enfermedad o lesión neurológica, buscando una mayor movilidad, seguridad y autonomía.
Evaluación, tratamiento y acompañamiento a la persona y a su familia.
Rehabilitación de las alteraciones motoras, del equilibrio y de la marcha tras un ACV, para recuperar movilidad y autonomía.
Tratamiento orientado a mejorar la movilidad, el control postural, las transferencias y la autonomía funcional.
Rehabilitación de las alteraciones motoras, del equilibrio y de la movilidad tras un traumatismo craneoencefálico.
Tratamiento del movimiento, el control postural y la movilidad para favorecer la función y la participación.
Fisioterapia orientada a recuperar patrones de movimiento y mejorar la función en la vida cotidiana.
No siempre existe un diagnóstico previo. Cuéntanos qué está pasando y te orientamos.
Cuéntanos tu casoDesde el primer contacto hasta el alta, siempre con el objetivo de realizar una transferencia a la vida diaria.
Nos escribes o llamas y nos cuentas qué necesitas.
Conocemos tu historia y tus objetivos, y resolvemos tus dudas.
Analizamos cómo te mueves y qué está limitando tu función.
Te explicamos lo que hemos visto y fijamos objetivos funcionales.
Con toda la información, decidimos juntos los siguientes pasos.
Trabajamos el movimiento de forma activa y con un propósito.
Nos coordinamos con la familia y con otros profesionales implicados.
Buscamos que lo trabajado se note en casa y fuera de ella.
Medimos la evolución y adaptamos el plan cuando es necesario.
Cerramos el proceso o mantenemos el seguimiento según tus necesidades.







La fisioterapia neurológica puede ser útil cuando una enfermedad o lesión del sistema nervioso afecta al movimiento, al equilibrio o a la capacidad para desenvolverse con autonomía.
A veces el objetivo es recuperar una función que se ha perdido; otras, mantener capacidades, prevenir complicaciones o encontrar nuevas formas de realizar las actividades importantes para cada persona.
Dificultad para caminar, levantarse, realizar transferencias o desplazarse con seguridad y autonomía.
Inestabilidad, pérdida de confianza al caminar, caídas frecuentes o dificultad para desenvolverse en entornos más exigentes.
Debilidad, pérdida de control de una extremidad, movimientos poco precisos o dificultad para coordinar diferentes partes del cuerpo.
Alteraciones del movimiento y la autonomía después de un ictus, traumatismo craneoencefálico, tumor cerebral u otras lesiones neurológicas.
Valoración y tratamiento en Parkinson, esclerosis múltiple, enfermedades neuromusculares, ataxias y otros procesos neurológicos.
Cuando el aumento o la disminución del tono muscular dificulta el movimiento, la postura, el confort o determinadas actividades cotidianas.
Cuando las dificultades motoras interfieren en actividades como moverse por casa, salir a la calle, subir escaleras o participar en actividades significativas.
No siempre basta con saber cuánto puede mover una persona. Una valoración permite analizar qué está dificultando una actividad y qué capacidades podemos aprovechar para mejorarla.
Comprender el movimiento antes de intervenir
Una valoración de fisioterapia neurológica no consiste únicamente en medir fuerza o movilidad. Buscamos comprender cómo se mueve una persona, qué está limitando su funcionamiento y cómo repercute en las actividades que quiere o necesita realizar.
Analizamos los diferentes componentes del movimiento y los relacionamos entre sí. Una misma dificultad para caminar puede tener detrás problemas de equilibrio, fuerza, coordinación, control postural, sensibilidad o resistencia muy diferentes.
Cuando resulta útil, empleamos escalas, pruebas funcionales y herramientas instrumentales que permiten objetivar determinadas capacidades y establecer un punto de referencia para valorar la evolución.

Datos ficticios, con fines ilustrativos.
Conocemos la demanda, los antecedentes y qué dificultades están interfiriendo en la movilidad, la autonomía y la vida cotidiana.
Seleccionamos las pruebas, escalas y herramientas más adecuadas para valorar las capacidades relevantes en cada caso.
Integramos los resultados con la observación clínica para comprender qué está limitando el movimiento y la función.
Compartimos los resultados y establecemos objetivos funcionales y un plan de tratamiento individualizado junto a la persona y entorno.
Medimos para comprender. Comprendemos para mejorar la función.
Combinamos la observación clínica con pruebas funcionales, escalas validadas y tecnología instrumental para comprender qué está limitando el movimiento y poder medir la evolución.

Analizamos cómo se mueve la persona en actividades relevantes: marcha, equilibrio, transferencias, movilidad y resistencia al esfuerzo.

Medimos de forma objetiva diferentes parámetros de fuerza, asimetrías y control motor, pudiendo comparar resultados y seguir su evolución a lo largo del tratamiento.

La electromiografía de superficie y el biofeedback permiten observar la actividad muscular durante determinadas tareas y utilizar esa información tanto en la valoración como en el tratamiento.

Los datos cobran sentido cuando los relacionamos con lo verdaderamente importante: levantarse, caminar, subir escaleras, salir de casa o desenvolverse con mayor autonomía y seguridad.
La fisioterapia neurológica no persigue el mismo objetivo en todas las personas ni en todos los momentos. En algunos procesos buscamos recuperar capacidades y mejorar el movimiento; en otros, mantener la función, desarrollar estrategias de adaptación o prevenir complicaciones que puedan limitar la movilidad y la autonomía.
Favorecer la recuperación de capacidades alteradas y mejorar el control del movimiento cuando existe potencial para hacerlo.
Buscar estrategias que permitan moverse y desenvolverse de la forma más eficaz y segura posible cuando persisten determinadas limitaciones.
Preservar capacidades y autonomía el mayor tiempo posible en enfermedades neurológicas progresivas o situaciones de larga evolución.
Anticiparnos a caídas, desacondicionamiento, pérdida de movilidad, dolor y otras complicaciones secundarias.
El éxito del tratamiento no siempre significa recuperar lo perdido. A veces significa mantener, prevenir o encontrar una forma mejor de seguir haciendo las cosas que importan.
La fisioterapia neurológica no consiste únicamente en movilizar, fortalecer o repetir ejercicios. El tratamiento busca que la persona pueda utilizar sus capacidades de la forma más eficaz posible en situaciones que tengan sentido para su vida cotidiana.
Por eso planteamos una intervención activa, individualizada y orientada a objetivos, ajustando el tipo de ejercicio, la dificultad, la intensidad y las estrategias utilizadas a las características y al momento evolutivo de cada persona.

La herramienta se adapta a la persona.
No la persona a la herramienta.
En neurorrehabilitación existen diferentes conceptos, técnicas y herramientas terapéuticas. No entendemos ninguna de ellas como un tratamiento cerrado aplicable a todas las personas.
Seleccionamos e integramos aquellas estrategias que puedan resultar útiles en cada caso, priorizando la participación activa de la persona, el ejercicio terapéutico, la práctica específica de tareas y una intensidad ajustada a sus capacidades, necesidades y objetivos.
La fisioterapia neurológica puede abordar diferentes componentes del movimiento en función de las dificultades, capacidades y objetivos de cada persona. No los trabajamos de forma aislada, sino buscando que su mejora tenga una repercusión funcional.
Trabajamos la capacidad para mantener, modificar y controlar la postura durante diferentes movimientos y actividades.
Entrenamos las respuestas necesarias para mantener la estabilidad, reaccionar ante desequilibrios y moverse con mayor seguridad.
Abordamos los diferentes componentes de la marcha y el desplazamiento, progresando hacia situaciones y entornos cada vez más exigentes cuando es posible.
Trabajamos la producción y el control de la fuerza necesaria para realizar movimientos y tareas funcionales.
Entrenamos movimientos como girarse, incorporarse, levantarse, sentarse o cambiar de una superficie a otra.
Buscamos movimientos más precisos, eficientes y adaptados a la tarea, trabajando la coordinación entre diferentes segmentos corporales.
Mejoramos la tolerancia al esfuerzo y el acondicionamiento físico para facilitar una mayor actividad y reducir las limitaciones asociadas a la fatiga o al desacondicionamiento.
Trabajamos para preservar la movilidad, mantener rangos articulares y prevenir complicaciones secundarias que puedan limitar el movimiento o generar dolor.
No todas las personas necesitan las mismas herramientas. Incorporamos tecnología cuando puede aportar valor al objetivo terapéutico, aumentar las oportunidades de práctica, proporcionar feedback o enriquecer el entrenamiento. Algunos ejemplos son:
FESIA Walk. Estimulación eléctrica funcional. Más movimiento. Más posibilidades.
Biodex NxStep. Soporte parcial del peso corporal. Más seguridad para practicar el movimiento.
Neural Trainer. Entrenamiento interactivo. Atención. Respuesta. Progreso.
Realidad virtual. Entornos de práctica para la vida real. Motivación. Entrenamiento. Funcionalidad.
Entrenamiento interactivo. Ejercicio y entorno virtual. La tecnología nos permite convertir el ejercicio terapéutico en experiencias más dinámicas, graduadas y motivadoras. Movimiento. Intensidad. Motivación.
tDCS. Neuromodulación no invasiva. En casos seleccionados, puede incorporarse como complemento al entrenamiento y la neurorrehabilitación. Estimulación. Actividad. Proceso.Trabajamos con lo que ha demostrado ser útil y os explicamos con claridad sus límites. Cada persona, cada lesión y cada momento son distintos, y así os lo contamos.
Por eso medimos al empezar, fijamos objetivos concretos y los revisamos periódicamente.
Cuando esto pasa, no le pasa a una persona: le pasa a una familia.
Por eso os pedimos implicación, os explicamos qué hacemos y por qué, y nuestra puerta está abierta para cualquier duda.
Las consecuencias de una enfermedad o lesión neurológica rara vez afectan únicamente al movimiento. Las capacidades físicas, cognitivas, la autonomía y las características del entorno interactúan continuamente.
Por eso, cuando el caso lo requiere, el trabajo de Fisioterapia se coordina con Neuropsicología y Terapia Ocupacional, estableciendo objetivos compartidos y buscando que las mejoras conseguidas durante el tratamiento se traduzcan en una mayor capacidad para desenvolverse en la vida cotidiana.
Cuéntanos qué necesitas. Te respondemos y te explicamos los siguientes pasos.
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