TRASTORNOS DELNEURODESARROLLO
TDAH, TEA y discapacidad intelectual.

Hacer, jugar y participar en su día a día
La terapia ocupacional infantil ayuda a los niños a desarrollar las habilidades necesarias para participar en las actividades diarias de manera independiente y funcional.
Jugar, ir al colegio, vestirse, comer, asearse o relacionarse con los demás: trabajamos para que cada avance se note en su vida y en la de su familia.
Desde el nacimiento hasta los 18 añosMotoras, cognitivas, sensoriales o emocionales, que limitan su participación en el juego, la escuela, el autocuidado (vestirse, alimentarse, higiene) y la interacción social.
TDAH, TEA y discapacidad intelectual.
Hipersensibilidad o hiposensibilidad a los estímulos del entorno.
Parálisis cerebral, dispraxia o hipotonía.
Cuando la adquisición de habilidades no sigue el ritmo esperado para su edad.
Dificultades en la escritura, la organización o la atención que afectan a su día a día en el colegio.
No siempre existe un diagnóstico previo. Contadnos qué está pasando y os orientamos.
Contadnos su casoMuchas familias llegan con una preocupación concreta: la comida, la escritura, cómo responde a los ruidos o las texturas, o qué férula necesita. Estas son las áreas que más trabajamos.

Evaluación y tratamiento con un equipo certificado.

Cuando la hora de comer se convierte en una dificultad.

Para que sus manos le permitan jugar, escribir y ser más autónomo.

Hacemos férulas termoplásticas a medida en el centro.
Parálisis cerebral unilateral. Trabajamos el uso de la mano afectada y de las dos manos juntas a través del juego y de actividades de su día a día, con objetivos concretos y pautas para casa.
En Neurobidea, nuestro equipo está especializado y certificado en integración sensorial infantil, un modelo de trabajo fundamental.
Muchos niños presentan dificultades para procesar y responder a los estímulos del entorno (sonidos, texturas, movimientos), lo que puede afectar a su aprendizaje, su conducta y su bienestar.
Trabajamos con un enfoque personalizado para ayudarles a interpretar y organizar la información sensorial de forma adecuada. Si notas dificultades con el equilibrio, la coordinación, la regulación emocional o la tolerancia a los estímulos, lo valoramos. Hay cada vez más estudios que respaldan la integración sensorial para objetivos concretos del día a día; por eso fijamos esos objetivos con la familia y medimos si se consiguen.

Un espacio pensado para moverse, jugar y explorar: columpios, lycra, rocódromo, túneles y módulos de psicomotricidad.







En los primeros años el desarrollo avanza muy deprisa y el juego es su principal forma de aprender. Acompañamos a las familias cuando algo en el desarrollo de su hijo o hija les preocupa, tenga o no un diagnóstico.
Nuestra atención temprana se realiza principalmente desde Terapia Ocupacional, con el apoyo de Fisioterapia cuando el caso lo necesita, y con la familia como parte activa del proceso.
Las familias pueden venir por iniciativa propia o derivadas desde los servicios públicos y privados de atención temprana o desde el colegio. En esos casos, nos coordinamos con los profesionales que ya les acompañan.
Cada niño juega, aprende y se relaciona de una forma diferente. Partimos de lo que necesita en su día a día para decidir cómo podemos ayudarle.
Nos escribís o llamáis y nos contáis qué os preocupa.
Conocemos su historia, su desarrollo y cómo es su día a día en casa y en el colegio.
Observamos cómo juega, cómo usa sus manos, cómo responde a los estímulos y cómo se organiza.
Os explicamos lo observado y fijamos objetivos útiles y realistas.
Con toda la información, decidimos junto a la familia los siguientes pasos.
Trabajamos a través del juego y de actividades con sentido para él.
Con la familia, el colegio y otros profesionales implicados.
Pautas y adaptaciones para que lo trabajado se note en su día a día.
Medimos la evolución y reajustamos los objetivos conforme crece.
Cerramos el proceso o mantenemos el seguimiento según sus necesidades.

El juego es su forma de aprender. Por eso es también nuestra forma de trabajar.
Según lo que necesite cada niño, trabajamos sobre una o varias de estas áreas.
Mejorar la motricidad fina (escribir, abotonar, usar cubiertos), fortalecer la motricidad gruesa (correr, saltar, equilibrio, coordinación) y trabajar la planificación motora y la integración bilateral.
Fomentar la independencia en el vestido, la alimentación y la higiene, y mejorar el manejo de herramientas y utensilios cotidianos.
Ayudar a los niños con hipersensibilidad o hiposensibilidad a regular sus respuestas, y facilitar la integración de la información sensorial para que puedan participar mejor en el juego, el colegio y la vida en casa.
Fomentar la interacción con otros niños y adultos, desarrollar el juego simbólico, cooperativo y estructurado, y mejorar la tolerancia a la frustración y el manejo emocional.
Mejorar la atención, la memoria y la organización, y apoyar la escritura, la percepción visual y la planificación de tareas.
Modificar el entorno para facilitar su participación e introducir ayudas técnicas o estrategias compensatorias cuando son necesarias.
Comprender cómo participa en su día a día antes de intervenir
Una valoración de terapia ocupacional infantil no consiste solo en comprobar si un niño sabe abrocharse, sujetar el lápiz o comer solo. Buscamos comprender qué le resulta difícil, por qué ocurre y cómo influye en su juego, en el colegio, en su autocuidado y en la vida en familia.
Observamos cómo se mueve, cómo utiliza sus manos, cómo responde a los estímulos sensoriales y cómo se organiza ante una tarea. El juego nos da mucha información.
Cuando resulta útil, utilizamos herramientas estandarizadas como el Perfil Sensorial 2 o la batería Movement ABC (M-ABC), adaptadas a la edad de cada niño. Nos dan un punto de referencia para valorar su evolución.

Conocemos lo que más preocupa a cada uno, los antecedentes y en qué actividades aparecen las dificultades.
Observamos cómo juega, usa sus manos y responde a los estímulos, y seleccionamos las pruebas que nos ayudan a comprenderle.
Relacionamos lo que observamos y medimos con su día a día en casa, en el colegio y en el juego.
Compartimos lo observado con la familia y planteamos objetivos, recomendaciones y, cuando está indicado, un plan de intervención.

Recoge los resultados de la valoración, lo que significan en su día a día y los objetivos que nos planteamos.
Datos ficticios, con fines ilustrativos.
Valoramos para comprender. Comprendemos para ayudarle a hacer y participar más.
Las intervenciones incluyen juegos terapéuticos, actividades adaptadas y estrategias para mejorar la autonomía, así como la adaptación del entorno y el uso de ayudas técnicas.
Cada actividad está pensada para trabajar algo concreto (la destreza de las manos, la planificación, la atención o la regulación), partiendo siempre de lo que al niño le motiva.



Elegimos con criterio, a partir de lo que respalda la investigación. El equipo de terapia ocupacional cuenta con formación para elegir el mejor enfoque o combinarlos según las necesidades de cada niño.
Ayuda a procesar y responder mejor a los estímulos sensoriales.
Práctica activa de las tareas que el niño quiere conseguir: el enfoque con más respaldo en las dificultades motoras.
Trabaja la autorregulación y el control de impulsos.
Fomentan la motivación y la participación en las actividades diarias.
Usa el juego para desarrollar habilidades motoras, sociales y cognitivas.
Promueve la autonomía en las actividades cotidianas.
Modifica el ambiente y utiliza apoyos para facilitar la participación.
Elegimos o combinamos los enfoques según los objetivos de cada niño y de su familia.
Trabajamos para que lo que consigue en terapia ocupacional se traslade allí donde lo necesita: en casa, en el colegio, jugando y cuidando de sí mismo.
En casa o en el colegio, cuando es útil. Podemos visitar su casa o su colegio para observarle en su entorno real, ver cómo se relaciona con los demás y proponer adaptaciones. Es una opción puntual que valoramos con la familia y que tiene una tarifa específica por desplazamiento.
No buscamos que lo haga bien en la consulta. Buscamos que pueda hacerlo en su vida.
Trabajamos con lo que ha demostrado ser útil y os explicamos con claridad sus límites. Cada niño, cada familia y cada momento son distintos, y así os lo contamos.
Por eso evaluamos antes de intervenir, fijamos objetivos con la familia y los revisamos periódicamente.
Cuando esto pasa, no le pasa solo a un niño: le pasa a toda la familia.
Por eso os pedimos implicación, os explicamos qué hacemos y por qué para llevarlo a casa y al colegio, y nuestra puerta está abierta para cualquier duda.
Las dificultades en el juego, la autonomía o el colegio a menudo conviven con necesidades relacionadas con el movimiento, la cognición o el aprendizaje.
Por eso, cuando el caso lo requiere, coordinamos el trabajo de Terapia Ocupacional, Fisioterapia y Neuropsicología, además de mantener contacto con la familia y otros profesionales implicados.
Cada niño es diferente. Si os preocupa cómo juega, cómo come, cómo se viste, cómo escribe o cómo responde a los estímulos del día a día, podemos empezar por conocer vuestro caso y valorar qué necesita.
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