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DISCALCULIA

¿Dificultades con las Matemáticas o Discalculia?

Acerca de las temidas Matemáticas, ya sea en el entorno escolar o fuera de él, se puede plantear una auténtica reflexión: ¿hasta dónde llegan las dificultades habituales con las matemáticas y dónde empiezan las dificultades reales de la Discalculia?


Adelantando información para responder a esta pregunta, explicamos que la Discalculia se entiende como un Trastorno Específico del Aprendizaje, dentro de los Trastornos del Neurodesarrollo (DSM-5). Sí, es cierto, no únicamente se presentan dificultades con la lectoescritura (lo que habitualmente conocemos como Dislexia), sino que existe una afectación en el neurodesarrollo que también afecta a la capacidad para el cálculo. Ahora bien, tampoco pueden entenderse como dos esfera del aprendizaje no conectadas o que no convivan bajo una misma dificultad (lectoescritura y adquisición de la noción numérica, habitualmente van de la mano).


¿Qué entendemos, por tanto, como Discalculia?

Según varios autores, la Discalculia es un trastorno del neurodesarrollo que afecta tanto al cálculo, como a la noción numérica o visoespacial, e interfiere significativamente en el rendimiento académico y en la inserción laboral, social o profesional de una persona. Entendemos siempre “trastorno” cómo aquel que interfiere en la práctica habitual académica, durante un periodo extenso de la escolarización, y además, se proyecta en la vida cotidiana de esa persona. Debemos añadir que, su origen, no se explica por razones exógenos o sociofamiliares.


Siguiendo el DSM-5, un Trastorno Específico del Aprendizaje, puede venir acompañado de dificultades en Matemáticas, con dificultades concretas en:




Por tanto se verán afectadas habilidades como: la representación de cantidades, la relación entre cantidades, la capacidad de recuperar hechos numéricos, la adición y la sustracción de números o el razonamiento matemático. De todas aquellas habilidades (aquí citadas) para el correcto desarrollo de la capacidad matemática o, según entiende hoy el currículo oficial, la competencia clave matemática, no se limita únicamente al conteo o la numeración.


De aquí queda plantearnos: al igual qué es complejo convivir con dificultas en la lectoescritura para ser autónomo o autónoma en el ámbito escolar y en la vida diaria, ¿es igual de complejo hacerlo con una dificultad matemática? Sí. Pero también cabe destacar, que siendo la función matemática una función neurocognitiva compleja, comparte orígenes con la capacidad neurocerebral para el desarrollo general de la lectoescritura. Lo más importante acerca de esta información es que la intervención psicopedagógica en Discalculia, no debe abandonar aquellas nociones sobre lectoescritura, y viceversa.


Presentamos un esquema para el desarrollo correcto de un diagnóstico en Discalculia, que nos hará entender mejor su relación con otras habilidades instrumentales o procesamientos cognitivos:



Para comprender mejor ambas afectaciones, hagamos una breve reseña sobre el porcentaje de escolares afectados y afectadas por Discalculia o Dislexia:


  • La prevalencia de la Discalculia, se sitúa en un porcentaje de un 4-7% de escolares afectados (se asemeja a la afectación por Dislexia o TDAH).

  • De estos escolares afectados, una cuarta parte de los niños afectados por Discalculia, pueden tener comorbilidad con otros Trastornos del Neurodesarrollo como el TDAH o la Dislexia. Esto se traduce que entre un 57% y un 64% de los niños y niñas escolarizados que padecen Discalculia, también presentaban Dislexia.


Más allá de los datos estadísticos: ¿Qué planteamiento pedagógico surge? La intervención específica en los Trastornos del Neurodesarrollo y el tratamiento y acompañamiento de los mismos en las aulas, por parte de los docentes, tiene que ser de manera integrada. Las estrategias deben ir con vistas a suplir problemas que conviven de manera cotidiana: las dificultades en la lectoescritura, el razonamiento verbal, el razonamiento matemático, los periodos atencionales...


Los niños y niñas desde edades muy tempranas, empiezan a convivir con la noción numérica y con las nociones visoespaciales. Por ejemplo: juegan con cubos, conocen en qué lugar se posicionan para entrar a clase, juegan a subir y bajar escaleras, observan dígitos en movimiento en dispositivos o en la vida cotidiana, como pueden ser relojes, semáforos, publicidad... No podemos entender la noción numérica como un hecho aislado o que se reduce a mecanizar las tablas de multiplicar. La experiencia numérica está presente desde edades muy tempranas y la posibilidad de detectar posibles dificultades, desde los primeros años de escolarización. La “experiencia del número” acompaña a los escolares desde edades tan tempranas, por tanto, también, las posibles dificultades también aparecen en edades tempranas.


Una vez definida la Discalculia, que no se reduce a “dificultades en Matemáticas”, repasemos desde los diferentes ámbitos, qué posibilidades de apoyo o qué intervención podemos seguir:


  1. Desde el contexto de la Neuropsicología: realizar planes de intervención dirigidos a la mejora de las funciones cognitivas, como pueden ser, la planificación del razonamiento matemático, la memoria, la estimulación del pensamiento matemático, favorecer la abstracción de conceptos o simbología. Igualmente se debe favorecer el autoconocimiento personal, para asentar bases emocionales acerca de las necesidades encontradas entorno a las Matemáticas.

  2. Desde el contexto escolar: facilitar el acceso al material de Matemáticas, apoyar el razonamiento matemático y la resolución de problemas mediante material manipulativo, prestar más tiempo en la realización de actividades matemáticas, no reducir la enseñanza únicamente al papel (realizar retos matemáticos y vivenciarlos), usar la tutoría entre iguales o apoyar la conciencia numérica mediante ejercicios que integren aspectos visomotores y visoespaciales.

  3. Desde el contexto familiar: realizar apoyos específicos para adquirir la conciencia numérica, el conteo, la grafía numérica, vivenciar los aprendizajes o realizar un seguimiento de los avances o nuevas necesidades adquiridas.


Por último, una vez analizados los ejes principales de la Discalculia, su afectación en el entorno, así como su relación con el proceso lector, dejamos estas palabras a modo de reflexión de Carles Lladó:


“Como seres humanos civilizados, somos los herederos, no de una pregunta sobre nosotros mismos y el mundo, ni tampoco de un cúmulo de información, sino de una conversación que comenzó en los bosques primitivos y se extendió y formalizó a través de los siglos. Lo que nos distingue, a los seres humanos, no es la habilidad de razonar correctamente, de descubrir el mundo o inventar un futuro mejor, sino la habilidad para participar en una conversación, una conversación que sigue tanto en público como dentro de nosotros mismos”.


REFERENCIAS BIBLOGRÁFICAS

  • American Psychiatric Association (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), 5ª Ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana.

  • Blog INTEGRATEK: https://integratek.es/que-es-la-discalculia/

  • Casablancas, C. L. (2006). ¿Las últimas respuestas?. Cuadernos de pedagogía, (355), 59-62.

  • Gallego, C. (2008). El espacio: ¿dónde estamos?, ¿dónde estáis?. Aula de infantil, (41), 5-8.

  • Gómez, N. I. G., Mora, A. S., Soria, B. M., Betancourt, V. A., Moya, H., Aimée, M., & Bormey, V. Neuropsicología y bases neurales de la Discalculia.

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