REQUISITOS PARA ADQUIRIR LA ESCRITURA

A lo largo del día son muchos los momentos en los que hacemos uso de la escritura.    


Mientras haces la lista de la compra, apuntas en la agenda la reunión de la semana que viene, al tomar apuntes en un curso o cuando apuntas una dirección mientras hablamos por teléfono escribes de forma automática y sin esforzarte demasiado. 


Pero, si nos paramos a pensarlo... 

¿realmente somos conscientes de todo lo que se pone en marcha en nuestro cuerpo para que seamos capaces de escribir?

Los niños pasan la mayor parte de su tiempo en la escuela y, dentro de ese contexto, la escritura es un pilar fundamental que  les acompaña en toda su etapa de aprendizaje. Si observamos problemas en la escritura podremos ver que algunos niños van a tener dificultades para completar las actividades. Este hecho va a influir en su rendimiento académico, cada vez más exigente a medida que vayan pasando los cursos.


Alguna de las siguientes conductas las podemos observar cuando un niño no está teniendo un correcto desempeño en la escritura:


  • No termina las tareas a tiempo

  • Se cansa fácilmente al realizar cualquier ejercicio escrito

  • Rompe el papel

  • Prefiere utilizar dispositivos tecnológicos como el ordenador o la tablet



Prerrequisitos cognitivos, sensoriales y motores que sustentan la escritura


La lectura y la escritura tienen una relación muy estrecha y se suelen desarrollar de manera simultánea, enriqueciéndose mutuamente. Requieren de un aprendizaje concreto, sistemático y organizado.


Requisitos cognitivos:


Para ser capaces de leer y escribir necesitamos ser capaces de captar e interpretar los estímulos que estamos viendo: buscar semejanzas y diferencias, reconocer formas y tamaños o relacionar cada sonido con su letra escrita correspondiente.



Necesitamos también ser capaces de mantener la atención durante un tiempo prolongado, tener una buena memoria visual y de trabajo, memoria auditiva, percepción espacial y temporal. Además, existen toda una serie de factores lingüísticos (como la expresión, la articulación, la fluidez, el dominio del léxico o la comprensión) que nos van a ayudar a que el proceso de lectura y escritura sea exitoso.


Requisitos sensoriales y motores:


El sistema somatosensorial influye mucho en el proceso de la adquisición de la escritura, ya que nos permite estar regulados, tener un buen esquema corporal y una praxis adecuada (es decir, planificar y ejecutar correctamente nuestros movimientos).

Es lógico pensar que, si no puedo sentir correctamente mi cuerpo, no podré moverlo como el entorno me exige.



Algunas de las siguientes preguntas nos pueden hacer reflexionar sobre muchos de los aspectos que debemos tener en cuenta:


  • ¿Nos hemos parado a observar si un niño está correctamente sentado?

  • ¿Es capaz de mantener su postura durante un período de tiempo prolongado?

  • ¿Agarra de manera correcta el lápiz?

  • ¿Hace mucha presión sobre el papel para escribir?

  • ¿Es capaz de copiar de la pizarra o se marea?


Seguramente conocéis la sensación de despertaros de una siesta con la manodormida” y no saber con seguridad si estáis haciendo mucha fuerza o poca. Esta sensación puede parecerse a lo que les ocurre a los niños que tienen dificultades en el procesamiento de los estímulos táctiles, propioceptivos y vestibulares. Como no sienten su cuerpo correctamente pueden tener dificultades a nivel de esquema corporal y praxis. Eso implica que pueden tener dificultades para permanecer  sentados en la silla durante un tiempo prolongado, terminando recostados sobre la mesa.


La sensación de tener la mano dormida puede parecerse a lo que les ocurre a los niños que tienen dificultades en el procesamiento de los estímulos táctiles, propioceptivos y vestibulares. 

Pueden tener dificultad en copiar lo que hay escrito en la pizarra, ya que el sistema vestibular está muy relacionado con el visual, y tardan más en fijar la mirada al pasar de la pizarra al papel.


Las dificultades que podemos encontrar relacionadas con el sistema propioceptivo pueden ser: realizar demasiada fuerza al agarrar el lápiz y, por tanto, hagan muy mala letra, que rompan el papel o que se fatiguen.

Los niños que tengan problemas de praxis pueden tener más dificultad en escribir en letra ligada, ya que el trazo es mucho más largo (y su planificación más complicada) que si escriben en letra de imprenta o en mayúsculas.



¿Cómo podemos ayudar a un niño con dificultades en la escritura?


A través de un trabajo sistemático y personalizado desde el area de Terapia Ocupacional.




El aprendizaje de la escritura no solo se ve influido por todos estos requisitos cognitivos, sensoriales y motores, sino que también se ve afectado por el contexto, los factores socioeconómicos y culturales y los