TODOS SOMOS OPTIMIZABLES

Estoy convencida de que este tema lo habéis hablado en más de una ocasión en familia. Incluso me atrevería decir que casi el 100% de las personas preferirían (si se pudiese elegir) que su familiar no tuviera que vivir el proceso de hacerse cargo de nosotros si desarrollamos una demencia. Esa pérdida de identidad, funcionalidad y autonomía, que deriva de este proceso y todas las fases de involución que conlleva, convierten a esta situación en una de las principales preocupaciones que nos acompañan a medida que vamos cumpliendo años.


¿En alguna ocasión has sentido una preocupación anticipada por la posibilidad de que en un futuro a un familiar, o a ti mismo, os diagnostiquen una demencia?

Todos somos conscientes de que en España la edad media de la población está aumentando a un alto ritmo. No obstante, los estudios epidemiológicos demuestran que las personas mayores pueden permanecer sin problemas cognitivos, incluso en edades muy avanzadas. Distinguiéndose claramente de los que, por el contrario, declinan por cambios patológicos cerebrales.


Con el término cognición nos referimos a todas las actividades cerebrales relacionadas con la memoria, la atención, el pensamiento, el aprendizaje y la comunicación.


Con la edad se producen cambios normales en la cognición. Desde la neuropsicología del envejecimiento se establecen diferentes tipos de cambios (no patológicos):


  • Cambios estructurales: pérdida de peso 10-20% y volumen cerebral; disminución de la sustancia blanca; pérdida del número de dendritas y de plasticidad neuronal; existe neurogénesis en hipocampo incluso en personas mayores de 90 años; aparecen depósitos de proteína beta-amiloide.


  • Cambios funcionales: reducción generalizada del flujo sanguíneo cerebral a nivel central y de las carótidas; disminución de acetilcolina, disminución de dopamina, enlentecimiento de velocidad de procesamiento.


  • Cambios psicofisiológicos: defectos en la regulación de la temperatura corporal; aumento de los tiempos de reacción; aparición de temblor; problemas de equilibrio; cambios en el patrón de sueño; pérdida de agudeza auditiva y visual; problemas óseos y musculares; síntomas depresivos, apatía, anhedonia etc.


  • Cambios cognitivos:

  1. Cambios en nivel de alerta y atención sostenida.

  2. Disminuye capacidad de atender dos cosas a la vez (atención alternante).

  3. Disminuye la capacidad de la memoria de trabajo (5±1) en comparación con (7±2) en población adulta.

  4. Disminuye la habilidad visoespacial.

  5. Pérdida acusada de fluidez verbal y de la denominación.



¿Crees que los fármacos son la única solución?


El donepezilo se está usando, entre otras cosas, para el deterioro cognitivo leve. Existe evidencia científica que afirma que los supuestos beneficios del fármaco son menores, de poca duración y se asocian con significativos efectos secundarios.


Otros fármacos, aparentemente inofensivos, como por ejemplo el omeprazol (protector estomacal) por sí mismo no genera problemas cognitivos pero su interacción con otros fármacos puede producir problemas cognitivos.


En lo relativo al envejecimiento lo importante no es la edad sino el trabajo al que sometemos al cerebro. La visión popular es que al corazón hay que cuidarlo porque nos da años de vida, a nivel de cantidad. Pero deberíamos empezar a pensar en hacer lo mismo con el cerebro para que esos años sean de calidad. El cerebro es nuestro órgano más flexible y el que más transformaciones experimenta, modificando no sólo su funcionamiento sino también su anatomía en respuesta a las demandas del entorno.



Entonces… ¿qué podemos hacer?


Está en nuestra mano poder cambiar y mejorar nuestro planteamiento para que antes de que pueda aparecer un diagnóstico de demencia podamos trabajar mediante la prevención, y así cuando eso ocurra su desarrollo tenga la mínima repercusión posible en nuestras vidas.

En lo que se refiere a la cognición... "todos somos optimizables".

En las fases previas, incluso antes de que aparezca una sintomatología llamativa de deterioro cognitivo (tanto objetiva como subjetiva), además de adoptar una actitud de prevención se convierte en capital el poder realizar una exhaustiva evaluación neuropsicológica y, en determinados casos, una prueba de neuroimagen. De esta manera permitiremos al médico de atención primaria o al neurólogo identificar y poder hacer clasificaciones.


Y... ¿cómo podemos hacerlo?


En nuestro centro hemos creado el espacio neurobidea, talleres orientados a la prevención del deterioro cognitivo dirigido a la población general adulta, sin que sea un requisito el de que estas personas hayan sufrido alguna afectación. Este trabajo será dirigido por el equipo de neuropsicólogos de neurobidea, con la ayuda del resto de nuestras áreas de profesionales especialistas en neurorrehabilitación (terapeutas ocupacionales, logopedas, fisioterapeutas,...).




¿Con qué objetivos?


Los objetivos que planteamos en espacio neurobidea son:

  • OPTIMIZAR tus capacidades.

  • MEJORAR el rendimiento cognitivo.

  • ENLENTECER el proceso degenerativo.

  • REVERTIR, en la medida de lo posible, un deterioro cognitivo leve a una situación de normalidad.

  • ANTICIPARSE a una situación difícil como un hipotético diagnóstico de una demencia.

  • APRENDER herramientas para afrontar la situación.

  • MEJORAR tu calidad de vida y tus relaciones personales.

  • OPTIMIZAR tu autoestima, confianza y seguridad personal.


¿Y esto es ciencia ficción?


Nos apoyamos en las teorías de la plasticidad cerebral, que es la capacidad del cerebro para recuperarse y reestructurarse, permitiendo minimizar los efectos de trastornos o lesiones sin importar su causa originaria.


Esto lo perseguimos a través de programas de estimulación y rehabilitación cognitiva, inspirados en los resultados de múltiples estudios como son los de la Fundación Cien, Proyecto Vallecas En el que encontraron que existe realmente el fenómeno de la reversibilidad. Se ha observado que en un 25-35% de los casos los síntomas de deterioro son reversibles, es decir, las personas entre 70- 79 años de edad diagnosticadas de deterioro cognitivo leve vuelven o revierten a una fase normal.

“Para conseguir plasticidad cerebral los ejercicios deben ser diarios”

Otros muchos estudios han comprobado la efectividad del entrenamiento cognitivo. Analizando la conclusiones de todos ellos podemos determinar algunas características indispensables que ayudarán a aumentar la probabilidad del éxito de los programas:

  • Los entrenamientos han de tener una intensidad importante a lo largo de la semana (se recomienda una actividad de más de una hora al día y varios días a la semana) .

  • Para que el efecto perdure se debe mantener el entrenamiento a largo plazo (continuado durante el tiempo y no esporádico)

  • Ha de ser prioritario el realizar un trabajo personalizado con implicación emocional para ganar en lo motivacional.

  • Combinar actividades individuales y grupales, preferiblemente en grupos reducidos.

  • Introducir, cuando sea posible, actividades que se realicen en movimiento.

  • Incorporar todos los beneficios que las nuevas tecnologías pueden aportar a este proceso, superando ciertos prejuicios relacionados con el poco contacto con estos dispositivos.

En neurobidea “No hay talla única” porque consideramos primordial no perder de vista a la PERSONA.

Os animamos a todos a conocer nuestro nuevo espacio neurobidea, un prometedor proyecto de talleres de prevención en los que el cuidado de nuestro cerebro y la implementación de hábitos saludables serán los protagonistas.



Autora: Laura Almudévar

(neuropsicóloga)













Referencias bibliográficas:








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