ATENCIÓN
Pierdes el hilo en reuniones, conversaciones o lecturas, cometes errores por descuido y olvidas citas o encargos.

Muchas personas descubren de adultas que su despiste, su desorganización o su impulsividad tienen una explicación. Evaluamos la atención y las funciones ejecutivas para entender qué te pasa y cómo mejorar tu día a día.
El TDAH empieza en la infancia, pero muchas personas llegan a la edad adulta sin diagnóstico. Sobre todo quienes compensaron con mucho esfuerzo, quienes tenían buena capacidad o las mujeres, en las que suele predominar la falta de atención y pasa más desapercibida.
Con los años la hiperactividad visible suele disminuir, pero la falta de atención, la desorganización y la impulsividad pueden seguir afectando al trabajo, a los estudios, a la pareja o a la economía. Y con frecuencia se mezclan con ansiedad o bajo estado de ánimo.
Alrededor de tres de cada cien adultos tienen un TDAH que persiste desde la infancia.
Aunque no se detectara entonces, las dificultades ya estaban presentes de niño.
Valoramos la atención en entornos virtuales que se parecen a la vida real.
Ver cómo es →Te explicamos qué hemos visto, qué significa y qué puedes hacer a partir de ahora.
Todos nos despistamos alguna vez. En el TDAH, estas dificultades vienen de lejos, son intensas y tienen un coste real en tu vida.
Pierdes el hilo en reuniones, conversaciones o lecturas, cometes errores por descuido y olvidas citas o encargos.
Dejas las cosas para el último momento, llegas tarde, te cuesta terminar lo que empiezas y cumplir plazos.
Interrumpes, tomas decisiones precipitadas, gastas sin pensar o dices cosas de las que luego te arrepientes.
Más que moverte, sientes una inquietud interna: te cuesta estar quieto, relajarte o esperar.
Te frustras con facilidad, tienes reacciones intensas o cambios bruscos de humor que luego te pesan.
No hace falta un diagnóstico previo. Cuéntanos qué te pasa y te orientamos.
Cuéntanos tu casoDesde el primer contacto hasta el alta, siempre con el objetivo de realizar una transferencia a la vida diaria.
Nos escribes o llamas y nos cuentas qué necesitas.
Conocemos tu historia y tus objetivos, y resolvemos tus dudas.
Seleccionamos las pruebas adecuadas para comprender tu perfil cognitivo.
Te explicamos los resultados, las conclusiones y las recomendaciones.
Con toda la información, decidimos juntos los siguientes pasos.
Trabajamos las capacidades y estrategias necesarias.
Nos coordinamos con la familia y con otros profesionales implicados.
Buscamos que lo trabajado se traslade a tu día a día.
Valoramos la evolución y adaptamos el plan cuando es necesario.
Cerramos el proceso o mantenemos el seguimiento según tus necesidades.






En adultos, el TDAH se confunde a menudo con ansiedad, depresión, estrés o falta de sueño, y a veces convive con ellos. Por eso no basta con un test de internet: hay que comprender qué está pasando.
Repasamos contigo tu historia desde la infancia (si conservas informes escolares antiguos, tráelos) y, si es posible, hablamos con alguien que te conozca bien. Usamos cuestionarios validados y valoramos la atención, la impulsividad, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas con pruebas estandarizadas y con realidad virtual.
El resultado es una orientación diagnóstica fundamentada y un informe con recomendaciones. Si se plantea tratamiento farmacológico, te orientamos hacia psiquiatría y nos coordinamos con tu médico.

Datos ficticios, con fines ilustrativos.
Entender por qué te pasa lo que te pasa ya cambia mucho las cosas. A partir de ahí, la intervención psicológica con un enfoque cognitivo-conductual, centrada en estrategias prácticas, ha demostrado mejorar los síntomas y el funcionamiento diario en adultos con TDAH, también en quienes ya toman medicación.
No buscamos que hagas ejercicios en consulta, sino que construyas sistemas que te funcionen fuera: en el trabajo, en casa y en tus relaciones.


Qué es, cómo te afecta a ti y qué funciona. Con tu pareja o tu familia, si quieres.
Agenda, recordatorios, rutinas y formas de dividir las tareas para empezar, mantener y terminar.
Frenar antes de actuar, manejar la frustración y reducir la ansiedad que acumula tantos años de esfuerzo.
Trabajamos con lo que ha demostrado ser útil y te explicamos con claridad sus límites. Cada persona es distinta, y así te lo contamos.
Por eso combinamos la consulta con estrategias para la vida real y revisamos los objetivos periódicamente.
Sí, y es muy habitual. El TDAH empieza en la infancia, pero muchas personas compensan con esfuerzo durante años y las dificultades se hacen evidentes cuando aumentan las exigencias: la universidad, el trabajo o la familia.
Es una de las preguntas que responde la evaluación. Pueden parecerse mucho y a menudo aparecen juntos. Saber qué hay detrás es lo que permite elegir bien el tratamiento.
Ayudan, pero no son imprescindibles. Si conservas notas o informes escolares, tráelos. También es muy útil que pueda venir alguien que te conozca desde hace tiempo, como tu padre, tu madre o un hermano.
La evaluación neuropsicológica aporta una orientación diagnóstica fundamentada. Si se plantea tratamiento farmacológico, te orientamos hacia psiquiatría, que es quien lo prescribe, y nos coordinamos con tu médico.
La consulta inicial cuesta 30 €. La evaluación completa dura habitualmente un mínimo de dos horas, en una o varias sesiones, y tiene un precio base de 300 €, informe y devolución incluidos. Siempre te lo explicamos antes de empezar.
Depende de lo que encontremos y de lo que quieras conseguir. Podemos darte pautas y recomendaciones, o iniciar una intervención con estrategias para organizarte, gestionar el tiempo y manejar la impulsividad y las emociones.
Si llevas tiempo preguntándote si lo tuyo es TDAH, cuéntanoslo. Te respondemos y te explicamos los siguientes pasos.
¿Buscas información sobre el TDAH en niños? Ver TDAH infantil →