COGNICIÓN
Atención, memoria, velocidad para pensar, planificación y organización, y dificultad para hacer varias cosas a la vez.

Tras un traumatismo craneoencefálico, lo que más pesa a veces es lo que no se ve. Evaluamos y trabajamos la cognición, la conducta, el movimiento y la autonomía con un equipo coordinado de neuropsicología, fisioterapia y terapia ocupacional.
Un traumatismo craneoencefálico (TCE) es una lesión del cerebro causada por un golpe o una sacudida fuerte en la cabeza: un accidente de tráfico, una caída, un golpe practicando deporte.
Muchas veces lo que más cuesta no es lo físico, sino lo que no se ve: la memoria, la atención, la conducta, la fatiga. La persona puede parecer recuperada y, sin embargo, no ser la misma en casa, en el trabajo o con los demás.
Es una causa frecuente de discapacidad en personas jóvenes, por accidentes y deporte, y en mayores, sobre todo por caídas.
Cambios cognitivos y de conducta que el entorno a veces no entiende y que la propia persona no siempre percibe.
La mayoría se recupera en semanas o meses, pero una parte de las personas sigue con síntomas que merece la pena valorar.
Cognición, conducta, movimiento y autonomía, trabajados de forma coordinada.
Cada traumatismo es distinto: depende de su gravedad, de las zonas afectadas y de la persona. Estas son las dificultades más habituales.
Atención, memoria, velocidad para pensar, planificación y organización, y dificultad para hacer varias cosas a la vez.
Irritabilidad, impulsividad, apatía, cambios de humor o poca conciencia de las propias dificultades. Ansiedad y bajo ánimo.
Cansancio que no se va, dolor de cabeza, mareo, sensibilidad a la luz o al ruido y problemas de sueño.
Debilidad, falta de coordinación, inestabilidad o dificultad para caminar con seguridad.
Volver a estudiar, a trabajar o a conducir, organizar la casa y recuperar las relaciones y el ocio.
Cuéntanos qué ha pasado y cómo estás ahora, y te orientamos sobre por dónde empezar.
Cuéntanos tu caso


Estas son las situaciones más habituales y por dónde solemos empezar; en la primera consulta lo valoramos contigo.
Cuando esto pasa, no le pasa a una persona: le pasa a una familia.
La familia es parte activa del tratamiento. Es clave para ayudar, para entender lo que está pasando y para que lo que se trabaja aquí llegue a casa. Y lo es también en el dolor y en el duelo: para afrontar lo que os ha pasado a todos, es tan importante que el paciente esté bien como que lo esté su entorno.

Somos exigentes con esto y pedimos que haya una persona de referencia. Cuando la familia se desengancha, la recuperación se resiente mucho.
Os explicamos qué hacemos y por qué, y cómo llevarlo al día a día en casa.
Para cualquier duda, y también para llorar lo que haga falta. Con confianza y sin distancia.
Os diremos lo que sabemos y lo que no, sin vender humo.
Las consecuencias de una enfermedad o lesión neurológica rara vez afectan a una única área. Cognición, movimiento, autonomía, conducta y entorno interactúan continuamente.
Por eso, cuando el caso lo requiere, Neuropsicología, Fisioterapia y Terapia Ocupacional trabajan de forma coordinada, estableciendo objetivos compartidos y buscando que los avances conseguidos se traduzcan en más autonomía, participación y calidad de vida.
Y cuando hace falta una valoración neurológica, colaboramos con neurología: actualmente, con el Dr. Manuel Murie.
Trabajamos con lo que ha demostrado ser útil y te explicamos con claridad sus límites. Cada persona, cada lesión y cada momento son distintos, y así te lo contamos.
Por eso evaluamos al empezar, marcamos objetivos contigo y revisamos el plan periódicamente.
La mayoría de las personas se recupera en semanas o meses, pero algunas siguen con cansancio, dolor de cabeza, mareo o problemas de concentración. Si pasan las semanas y no mejoras, merece la pena valorarlo, y si hay síntomas nuevos o que empeoran, consulta primero con tu médico.
En cuanto tu médico lo considere adecuado. Muchas personas vienen tras el alta hospitalaria o al terminar la rehabilitación del hospital, para seguir avanzando.
En muchos casos, sí, sobre todo en estrategias para el día a día, organización y manejo de la fatiga. En la valoración inicial te decimos con honestidad qué margen vemos.
La evaluación neuropsicológica recoge de forma objetiva tus secuelas cognitivas y puede aportarse en trámites como una valoración de discapacidad o una incapacidad laboral. La decisión final corresponde siempre al organismo que lo valora.
Es frecuente tras un TCE y no es mala voluntad: la lesión puede afectar a la capacidad de darse cuenta de los propios cambios. Contádnoslo en la primera consulta; trabajar con la familia es parte del tratamiento.
Sí, cuando es útil y nos das tu consentimiento. Y cuando hace falta una valoración neurológica, colaboramos con neurología: actualmente, con el Dr. Manuel Murie.
Depende de las especialidades y de la frecuencia de las sesiones. Te lo explicamos siempre antes de empezar.
Cuéntanos qué ha pasado y cómo estás ahora. Te respondemos y te explicamos los siguientes pasos.
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