ATENCIÓN
Se distrae con facilidad, pierde cosas, no termina las tareas o parece no escuchar cuando se le habla.

Evaluamos la atención, la impulsividad y la organización para entender qué le está pasando y cómo ayudarle. Con una orientación diagnóstica fundamentada y un plan que se note en casa y en el colegio.
Desde los 6 hasta los 18 añosEl trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo. Se caracteriza por un patrón persistente de falta de atención, hiperactividad o impulsividad, más intenso de lo esperable para su edad, que dificulta su día a día en casa, en el colegio o con los demás.
Tiene una base biológica y un componente hereditario importante. No lo causa la forma de educar, aunque el entorno sí influye mucho en cómo se manifiesta y en cómo evoluciona.
Afecta aproximadamente a uno de cada veinte niños y adolescentes en todo el mundo.
Las dificultades aparecen antes de los 12 años, aunque a veces se hacen evidentes más tarde, cuando aumentan las exigencias.
Se notan en varios contextos (casa, colegio, actividades), no solo en uno.
Con predominio de la falta de atención, con predominio de la hiperactividad e impulsividad, o combinada.
Muchos niños son movidos o despistados sin tener TDAH. Lo que cuenta es la intensidad, la duración y cuánto interfiere en su vida.
Se distrae con facilidad, pierde cosas, no termina las tareas o parece no escuchar cuando se le habla.
Responde antes de que acabe la pregunta, interrumpe, le cuesta esperar su turno o actúa sin pensar en las consecuencias.
Se levanta cuando debe estar sentado, no para de moverse o habla en exceso. En la adolescencia suele vivirse como inquietud interna.
Le cuesta planificar, empezar los deberes, calcular el tiempo, organizar el material o estudiar para un examen.
Se frustra con facilidad, tiene reacciones intensas o empieza a pensar que es «el malo» o «el vago» de la clase.
No hace falta tener un diagnóstico para consultar. Contadnos qué está pasando y os orientamos.
Contadnos su casoEmpezamos comprendiendo qué está ocurriendo y, a partir de ahí, decidimos junto a la familia cuáles son los siguientes pasos.
Nos escribís o llamáis y nos contáis qué os preocupa.
Conocemos su historia, su desarrollo y lo que observáis en casa y en el colegio.
Seleccionamos las pruebas adecuadas a su edad y a la pregunta que queremos responder.
Os explicamos los resultados, nuestra orientación y las recomendaciones.
Con toda la información, decidimos junto a la familia los siguientes pasos.
Trabajamos capacidades y estrategias adaptadas a su edad.
Con la familia, el colegio y otros profesionales implicados.
Buscamos que lo trabajado se note en su día a día.
Valoramos la evolución y adaptamos el plan cuando es necesario.
Cerramos el proceso o mantenemos el seguimiento según sus necesidades.






No todo despiste es TDAH. La ansiedad, una dificultad de aprendizaje, dormir mal, un problema de visión o audición o una situación emocional difícil pueden parecerse mucho. Por eso no basta con un cuestionario: hay que comprender qué está pasando.
Hablamos con la familia y revisamos su historia y su desarrollo, recogemos cuestionarios de casa y del colegio y valoramos con pruebas estandarizadas la atención, la impulsividad, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas. También con realidad virtual: con Nesplora Aula vemos cómo atiende en una clase virtual, con distracciones como las de verdad.
El resultado es una orientación diagnóstica fundamentada y un informe con recomendaciones para casa y para el colegio. Cuando hace falta, la completamos con neuropediatría o psiquiatría infantil.

Datos ficticios, con fines ilustrativos.
Las guías clínicas coinciden en que el TDAH se trata mejor combinando varias cosas: explicar a la familia y al propio niño qué es el TDAH, dar pautas a los padres, adaptar el colegio y, en muchos casos, el tratamiento farmacológico, que decide siempre el médico.
Desde la neuropsicología trabajamos las estrategias que necesita para atender, organizarse y aprender, y buscamos que se noten en casa, en el colegio o instituto y en su vida cotidiana. Si toma medicación, nos coordinamos con su neuropediatra o psiquiatra.



Trabajamos para desarrollar su potencial


La clave es que lo aprendido en consulta se vea reflejado en su día a día: más herramientas, más autonomía y más oportunidades para su presente y futuro.
Trabajamos para que las estrategias aprendidas en consulta puedan utilizarse allí donde realmente las necesita: en casa, en el colegio o instituto, con los demás y en su vida cotidiana.




No buscamos que lo haga mejor con nosotros. Buscamos que pueda desenvolverse mejor sin nosotros.
Cuando esto pasa, no le pasa solo a un niño: le pasa a toda la familia.
Por eso os pedimos implicación, os explicamos qué hacemos y por qué para llevarlo a casa y al colegio, y nuestra puerta está abierta para cualquier duda.
Algunas dificultades no pertenecen a una única área. El aprendizaje, el movimiento, la autonomía y la participación se influyen entre sí.
Por eso, cuando el caso lo necesita, Neuropsicología, Fisioterapia y Terapia Ocupacional pueden trabajar de forma coordinada, compartiendo objetivos y manteniendo siempre al niño o adolescente y a su familia en el centro.
Trabajamos con lo que ha demostrado ser útil y os explicamos con claridad sus límites. Cada niño es distinto, y así os lo contamos.
Por eso combinamos la consulta con pautas para casa y el colegio, y revisamos los objetivos periódicamente.
Evaluamos desde los 6 años. Antes de esa edad hay mucha variabilidad normal en la atención y el movimiento; si os preocupa un niño más pequeño, solemos empezar por terapia ocupacional infantil.
Es justo lo que responde la evaluación. La ansiedad, las dificultades de aprendizaje, dormir mal, los problemas de visión o audición o una situación emocional difícil pueden parecerse al TDAH, y a veces aparecen a la vez.
La evaluación neuropsicológica aporta una orientación diagnóstica fundamentada, integrando pruebas, historia del desarrollo e información de la familia y del colegio. Cuando hace falta, o si se plantea medicación, la completamos con neuropediatría o psiquiatría infantil.
No lo decidimos nosotros: es una decisión médica. Las guías la recomiendan cuando las dificultades son importantes, siempre junto a las medidas psicológicas y educativas. Si la toma, nos coordinamos con su médico.
La consulta inicial cuesta 30 €. La evaluación completa dura habitualmente un mínimo de dos horas, en una o varias sesiones, y tiene un precio base de 300 €, informe y devolución incluidos. Siempre os lo explicamos antes de empezar.
Sí. Está pensado para que el colegio entienda qué le pasa y qué adaptaciones pueden ayudarle (más tiempo, exámenes adaptados, ubicación en clase…). Las decisiones las toma el centro educativo.
La hiperactividad suele disminuir con los años, pero en muchas personas las dificultades de atención y organización continúan en la edad adulta. Con apoyo y estrategias, la mayoría aprende a manejarlas mejor. TDAH en adultos →
Cada niño y cada adolescente es diferente. Si os preocupa su atención, su impulsividad o cómo se organiza, empezamos por conocer vuestro caso. La consulta inicial es solo con la familia.
¿Buscas información sobre el TDAH en adultos? Ver TDAH en adultos →