
Conocer cómo funciona hoy tu cerebro y cuidarlo antes de que pase nada: evaluación basal, entrenamiento cognitivo, actividad física y hábitos que construyen reserva cognitiva.
Igual que vamos al gimnasio o al médico para cuidarnos, el cerebro también se puede cuidar y conocer antes de que haya un problema. No se trata de buscar enfermedades, sino de saber cómo estás y de mantener hábitos que protegen.
Una foto de cómo funciona hoy tu memoria, tu atención y tu forma de razonar.
Ejercicios pautados para ti, como un plan de gimnasio, pero para la cabeza.
Te asesoramos para moverte de forma segura y adaptada, sin necesidad de tratamiento.
Leer, interesarte por lo que pasa, aficiones y relaciones: tu reserva cognitiva.
Una evaluación neuropsicológica hecha cuando estás bien no busca problemas. Sirve para saber cómo funcionas hoy y tener una referencia fiable con la que compararte si en el futuro algo cambia: un ictus, un golpe, una enfermedad o simplemente la sensación de que ya no eres el de antes.
Es como tener una resonancia de cuando estabas bien:si un día pasa algo, la comparación permite ver con mucha más precisión qué ha cambiado.
Tus resultados solo se pueden comparar con la media de personas de tu edad y nivel educativo. Esa media es muy amplia, y un cambio importante para ti puede quedar escondido dentro de lo «normal».
Si siempre has tenido una memoria excelente y baja a la media, la prueba dirá que estás bien. Para ti, en cambio, es una pérdida.
Te comparamos contigo mismo. Así podemos saber si ha habido un cambio real, cuánto y en qué funciones, tanto si empeora como si mejora.
Con un método estadístico que distingue un cambio real de la variación normal entre una evaluación y otra.
También en lo legal. Tras un accidente o una lesión, una evaluación previa es una prueba objetiva del estado anterior. Facilita valorar el daño en un informe pericial, porque ya no hay que estimar cómo estabas antes.
A partir de la evaluación te pautamos un plan, igual que un entrenador te prepara una rutina. Sin necesidad de un tratamiento continuado.



La reserva cognitiva es la capacidad del cerebro para seguir funcionando bien aunque aparezcan cambios por la edad o por una enfermedad. Se construye a lo largo de la vida, y las personas con más reserva tienden a tardar más en notar los síntomas. No hace falta nada sofisticado:
Lo que también cuenta: dormir bien, cuidar el oído y la vista, controlar la tensión, el azúcar y el colesterol, tratar el ánimo bajo y evitar el tabaco y el exceso de alcohol. Según la revisión internacional más reciente, casi la mitad de los casos de demencia se asocian a factores que se pueden cambiar.
Para cualquier adulto que quiera cuidarse, y especialmente en estas situaciones.
La prevención está llena de promesas. Te contamos lo que dice la evidencia, y también sus límites.
Al repetir pruebas, parte de la mejora se debe a la práctica. Lo tenemos en cuenta con versiones alternativas y métodos estadísticos.
Precisamente por eso. Hoy es cuando se puede medir cómo funcionas de verdad. Si algún día algo cambia, podremos compararte contigo mismo, que es mucho más preciso que compararte con la media.
La evaluación basal no busca enfermedades. Es una referencia. Si apareciera algo que conviene mirar, te lo explicaríamos con calma y te orientaríamos, pero en la mayoría de los casos es simplemente tu punto de partida.
Depende de tu edad y tu situación. Sin quejas, no hace falta repetirla con frecuencia; lo hablamos contigo. Si notas cambios o pasa algo, ya tienes con qué comparar.
Sí. Tras un accidente o una lesión, una evaluación previa documenta objetivamente cómo estabas antes y facilita valorar el cambio.
Como parte de una vida activa, sí: suman a la reserva cognitiva. Lo que más ayuda es la variedad, la novedad y hacerlo con otros. Por sí solos no garantizan nada, y no hace falta obsesionarse.
No. Si quieres, nuestra fisioterapeuta te orienta sobre qué ejercicio hacer y cómo, de forma puntual, sin necesidad de tratamiento.
Depende de si es una evaluación, un plan de entrenamiento o ambos. Te lo explicamos siempre antes de empezar.
Cuéntanos qué te interesa: una evaluación basal, un plan de entrenamiento o las dos cosas. Te explicamos cómo empezar.
¿Ya notas cambios? Ver deterioro cognitivo →